José Roberto Levy Álvarez es un documentalista mexicano y profesor de la Universidad de Colima, quien además de su labor docente, ha dedicado su tiempo a recorrer gran cantidad de parajes de América Latina con una cámara a cuestas con la cual ha registrado la vida, el devenir, las manifestaciones de la cultura, sus pueblos y comunidades. Se trata de historias de vida atrapadas durante sus exploraciones a través de un territorio a veces inédito, otras inhóspito que le han permitido ser testigo de muchas de sus actividades de vida y de sustento diario. En este sentido, el público venezolano podrá discutir con el autor sobre el documental, género que este realizador ha utilizado para mostrar la realidad de algunos pueblos respaldado por una técnica impecable donde la banda de sonido juega también un papel protagónico.
Cabe destacar, que sobre este director se está realizando una muestra en las salas de la Cinemateca del país compuesta de dos series de una cantidad de material que da fe de sus minuciosos recorridos por los pueblos latinoamericanos; así tenemos: Comunidades, conformada por filmes como Tejedoras de vida (Edgar Gómez y José Roberto Levy, México, 2007), acerca del trabajo artesanal de un grupo de mujeres luchadoras viudas y solas que se han unido para hacer y vender mejor sus productos; El Pitayero (México, 2004), una secuencia documental-musical que presenta a un recolector de frutas del cactus (pitayas), desde que elige la planta, hasta que la come; Ritual de vida (México, 2005), un video que narra la experiencia del grupo artístico “Barrio Comparsa”, que ha usado la música y la danza de carnaval para alejar de la violencia a ciertos jóvenes de Medellín, desde la guerra del narcotráfico en los años ochentas hasta nuestros días; Trancoso, retazos de vidas (México, 2007), montado a manera de retazos de vida de cuatro personajes: un pescador nativo que protege el manglar y lamenta la muerte de su esposa gaucha, un paulista que llegó ahí hace 20 años y ahora es uno más del pueblo, un pintor local que ha aprendido de sus amigos europeos que ya son sus vecinos, y un instructor de capoeira que por nada del mundo abandona su tierra; y Urubichá, tierra de músicos y artesanos (México), sobre un pueblito de la Amazonía boliviana, famoso por su escuela y su orquesta infantil de música barroca. Y la serie Vidas enraizadas, conformada por las coproducciones: Sólo, pero acompañado (Mauricio Liberatoscioli, José Roberto Levy, México-Venezuela, 2001), sobre Humberto Castillo, alias El Caimán, personaje que da identidad a Sanare (Lara, Venezuela), contador de cuentos, historias fantasiosas “mentiritas” y que además canta joropos y rancheras. Unidas (y unidos) por su pueblo (México-Venezuela, 2001), en el que se dibuja la experiencia de integración comunitaria de dos pueblos latinoamericanos, gracias a la fuerza y lucha de sus mujeres. Solterones y otros con peor suerte (José Roberto Levy, Mauricio Liberatoscioli, México-Venezuela, 2001), sobre por qué algunos prefieren estar solos que mal acompañados. Por último, Creer en Dios, morir y otras celebraciones (José Roberto Levy, João Barone Reis, Mauricio Liberatoscioli, México-Venezuela-Brasil, 2001), un ensayo latinoamericano sobre la muerte, sus tristezas y recuerdos, impregnado, tantas veces, de cantos y bailes que hablan de Dios y el Diablo, de las celebraciones paganas y religiosas.
La retrospectiva se estará llevando a cabo en Caracas en la sala Cinemateca GAN hasta el sábado 19 de enero, mientras que en el interior permanecerá en cartelera hasta el 23.
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